La comuna de Tucapel cumple 300 años y los tucapelinos decidieron darse un gustito trayendo un show de primerísimo nivel para festejarlo. La multifacética y talentosa María José Quintanilla fue el regalo perfecto pues con un show de poco más de una hora y con un set de canciones que son parte del imaginario musical del sur de Chile hizo bailar, reír y festejar a una comunidad a la que no le importó ni que fuera martes ni que hiciera un poco de frío para llegar al Estadio de Tucapel y disfrutar hasta el último acorde de la cantante que demostró que no solo tiene el talento intacto y el lugar más alto en el podio con el disco más vendido de la historia de la música chilena sino que además es la portadora de una simpatía que bien le vale un nuevo récord.

María José Quntanilla en Tucapel
A María José Quintanilla la conocemos desde que tenía 11 años, cuando se ganó el corazón de los televidentes que la vimos por primera vez cantando Zingara en Bravo Bravissimo y luego llegó a consolidarse como la niña más querida del país al ser la estrella popular de la primera temporade del programa Rojo, fama contra fama. Con los años, y a diferencia de lo que suele sucederles a otras estrellas infantiles, María José supo cimentar una carrera musical que desde el primer disco fue sinónimo de éxito y cercanía con el público.
Por eso no es de extrañar que, veintidos años después de que apareciera en nuestro imaginario musical, su fanaticada sea tan robusta y la galería sepa sus canciones y la quieran como se quieren a los artistas que se dedican a construir nuestra banda sonora nacional y popular.

En el caso de Tucapel el gran logro del show fue que el repertorio calza a la perfección con el imaginario musical del sur de Chile poque por estos lados la vida se vive y se zandunguea desde siempre entre cumbias, rancheras, baladas y cebolla.
Estamos hablando de un púbico amplio porque desde la abuela a la guagua bailotearon con esas canciones típicas de la ruralidad como Los Sabanales, Más que tu amigo, Las flores de tu florero, Caray o Quién como tú que fueron algunas de las que María José se encargó de traer junto con sus temazos como Tu corazón, El regalito y la fantástica Fue difícil.

El éxito más allá de la fama
Si bien es indiscutible que el programa Rojo fue la puerta de entrada a las casas y al corazón de su hinchada el caso de María José Quintanilla es especial porque ese fue solo el inicio. Desde esos años y a muy temprana edad consiguió un trofeo que ya se lo quisiera cualquier artista como fue pararse en el podio de ventas con su primer disco, ya que México lindo y querido, no solo alcanzó ventas equivalentes a 8 discos de platino en seis meses, sino que también se convirtió en el disco más vendido en la historia musical chilena. Sumado a esto tuvo la sensata locura de dedicarse también a la televisión pasando por espacios tan diversos como Rojito, Acoso Textual y por supuesto el matinal de Mega, Mucho Gusto, donde se consolidó como una de las figura importantes y creibles de nuestra TV criolla.
Con todos esos argumentos solo faltaba ver si el show estaba a la altura de las expectativas y de las ganas de los tucapelinos de verla nuevamente. Y lo estuvo.

El Show
En la cancha del estadio de Tucapel se montó un escenario perfecto que jugó un papel fundamental en la previa porque en su pantalla gigante se fueron proyectando imágenes del público que sirvieron para que el animador le pusiera ritmo a la previa con juegos y kiss cam. Aplauso para el animador.
Luego de eso se vino de inmediato el show de María José quien desde el minuto uno confirmó que su simpatía y talento están en su máximo esplendor en este 2024 y abrió con Tu corazón para dar rienda suelta a una lista de hits que mezclaron su trabajo personal con canciones de artistas entrañables y populares como Marco Antonio Solís, Calixto Ochoa, Rocio Durcal, Los charros de Lumaco, Ana Gabriel, Paquita la del Barrio y por supuesto Juan Gabriel.

El público lo pasó divino y disfrutó de la explosiva naturalidad de María José y de sus interacciones con la fanaticada intergeneracional de su trabajo que supo aplacar el frío con un espectáculo que está en un nivel superior a lo que se acostumbra ver en espacios pequeños, superando por mucho las expectativas y confirmando que el cariño hacia la cantante es bien correspondido y devuelto con el mismo cariño por parte de ella al traer un espectáculo preciso, bien pensado, con un cuerpo de músicos impecables, una puesta en escena de categoría y un show que se agradece por lo bueno y por eso mismo se aplaude de pie.

Para el final del show vino un compilado con La Bikina, La mochila azul y México lindo y querido, tres de las canciones de su disco superventas y al mismo tiempo tres de las piedras fundamentales de su repertorio que son parte la etapa en que despegó de Rojo y se volvió una artista independiente, sólida y auténtica.
Luego de ese primer final vino el reconocimiento del alcalde y para cerrar el Bis terminó despidiéndose de Tuca con Fue difícil, el temazo cumbiero que ha sonado en radios y boliches tanto en su versión en solitario como a la que hizo junto a Rodrigo Tapari.
Al final de la noche hubo serpentinas, aplausos, challas, gritos y una satisfacción por parte del público y de los organizadores al saber que, tal como se merece un buen cumpleaños y gracias a María José Quintanilla, esta noche por los 300 años de Tucpale fue una celebración familiar, memorable y perfecta.
Sin lugar a dudas el mejor regalo que pudieron tener los tucapelinos fue este show brillante y cariñoso.

Galería fotográfica de María José Quintanilla en Tucapel
























Crónica y fotos por Arturo Ledezma / @arturoledezma_

