Santiago, 23 de mayo de 2025.
El Estadio Nacional ha sido testigo de gestas históricas, de goles, de lágrimas, de revoluciones. Pero anoche, la piel del coloso se estremeció al ritmo de una voz que no pidió permiso para entrar. Simplemente lo hizo. Myriam Hernández, la baladista de América, se convirtió en la primera mujer chilena en llenar el Estadio Nacional con un concierto propio. Y no solo llenarlo. Lo desbordó de emoción, luces, memoria y futuro.
Tres escenarios para una sola voz
Con un vestido rojo que parecía respirar fuego, apareció ella, envuelta en una introducción apenas susurrada, mientras las luces caían como lluvia de estrellas sobre el escenario principal. Detrás, su banda. Delante, una multitud encendida. Bastaron los primeros versos de «El hombre que yo amo” para que el Nacional se transformara en un coro de cuarenta mil gargantas. Era una misa romántica.
A ese primer estallido siguieron “Nos lo hemos dicho todo”, “Si yo me vuelvo a enamorar”, y la poderosa “Ya no me rendiré”, compartida junto a Flor de Rap, en uno de los múltiples momentos de sororidad y fusión generacional de la noche. En “Hasta aquí”, cerró el primer acto de una velada diseñada como un viaje: por la historia personal, por la música popular, por lo que significa ser mujer y artista en un país que rara vez cede el centro del escenario.
Un karaoke nacional
De pronto, la nostalgia se volvió ritmo y la balada cedió espacio a un medley de joyas escondidas, lados B que no necesitan presentación. Entonces “Te pareces tanto a él” no fue solo una canción, fue un grito común. Y junto a Denise Rosenthal, la escena se transformó en una fiesta compartida, íntima, celebrada a gritos.
Las sorpresas no pararon. Aparecieron Francisca Valenzuela, Gilberto Santa Rosa, Álvaro Henríquez, Consuelo Schuster, Nicole, Javiera Mena y los hermanos Power Peralta. Cada uno sumó su voz, su estilo, su energía, como si hubiesen sido convocados por la gravedad emocional de Hernández. Y cuando llegó “La fuerza del amor”, cantada por un ejército de mujeres —Denise Aguaturbia, María José Quintanilla, Shirel, Paula Rivas— el Estadio no aplaudía: temblaba.

El final, una herida hermosa
Casi tres horas después, el cierre llegó con una secuencia que fue abrazo y despedida: “Hay amor”, “Huele a peligro”, “Herida”. No hay forma de describir lo que pasó ahí sin sonar cursi. Y sin embargo, fue una noche hecha precisamente de eso: de la fuerza de la emoción, de la autenticidad sin poses.
Myriam Hernández no solo cantó. Tomó un lugar que históricamente le había sido negado a las mujeres chilenas. Lo reclamó sin estridencias, solo con canciones. Y lo llenó de arte.
No te olvides
- Primera vez: Myriam Hernández es la primera mujer chilena en presentarse en solitario en el Estadio Nacional.
- Inicio de gira: El concierto marcó el comienzo de su “Tauro World Tour 2025”, que recorrerá varios países desde Chile.
- Invitados: Participaron artistas como Flor de Rap, Denise Rosenthal, Francisca Valenzuela, Gilberto Santa Rosa, Álvaro Henríquez, Nicole, Javiera Mena, Consuelo Schuster, Los Power Peralta, Shirel, María José Quintanilla, Paula Rivas y Denise Aguaturbia.
- Duración: El show se extendió por 2 horas y 40 minutos, con más de 40 mil asistentes.
- Reconocimientos: Hernández es Premio a la Excelencia Musical de los Latin Grammy, Figura Fundamental de la Música Chilena (SCD) y ha recibido la Gaviota de Platino del Festival de Viña del Mar. Ahora también es la voz que hizo historia en el Nacional.

