Gustavo Barrera Calderón
Gustavo Barrera Calderón

Poemas inéditos de Gustavo Barrera

Descubre la inmensa trayectoria literaria de Gustavo Barrera, y disfruta de estos 3 poemás inéditos que configuran un collage de imágenes y palabras que desafían las convenciones del género.

17 minutos de lectura

En las sinuosas calles de Santiago, contaminado de humo y una dictadura relativamente reciente nació Gustavo Barrera Calderón el 5 de enero de 1975. Como contexto, ese mismo año, en abril se inauguraría el Club Social y Deportivo Colo-Colo y en los Estados Unidos, Bill Gates y Paul Allen fundaron la empresa de software Microsoft; también ocurrió la disolución oficial y jurídica de la banda de rock The Beatles, mientras que el grupete liderado por Freddy Mercury, Queen, lanzaría Bohemian Rhapsody en octubre de ese año feroz para Chile.

Su cuna, fue una ciudad donde la historia se entrelazaba con los versos de poetas que debían resistir, ocultarse o exiliarse, mientras su familia, de antiguo y connotado linaje literario, parecía haber insuflado en él un aliento artístico desde su primer suspiro.

No fue la arquitectura (a saber, Gustavo es Licenciado en Arquitectura por la Universidad Católica de Chile), su disciplina académica, la que lo atrajo inicialmente, sino el fascinante mundo de las letras. Desde temprana edad, Gustavo mostró un insaciable apetito por la lectura y la escritura, deleitándose con la magia de «Alicia en el país de las maravillas», de la pluma de Lewis Carroll. En esos primeros años, su mente ávida absorbía diálogos de películas y pasajes de libros, alimentando un imaginario que pronto se vería reflejado en sus propias creaciones.

El joven Barrera no se limitaba al mundo de las palabras; su destreza manual encontraba expresión en la creación de maquetas y en la meticulosa elaboración de escenarios y personajes. En ese vaivén entre las letras y los trazos, entre la palabra y la imagen, se esbozaba la base de su arte poética, una arquitectura de significados entrelazados.

Su incursión en el mundo literario no se hizo esperar. En 1996, se unió al taller de la Fundación Pablo Neruda, sumergiéndose aún más en el oficio de la escritura. Sus primeros pasos en el ejercicio de publicar se materializaron en obras como «Exquisite» y «Adornos en el espacio vacío«.

Exquisite - Gustavo Barrera Calderón - Ediciones del Temple

Con el paso de los años, la pluma de Barrera continuó trazando versos que exploraban las intersecciones entre la palabra y la imagen, entre lo tangible y lo efímero. Obras como «Carácter«, una serie poética compuesta por «Primer orificio«, «Papeles murales y tapices«, y «Mori Mari monogatari» (sello Barrera Real, 2007), y «Creatur» (RIL, 2009) revelan la evolución de su voz poética, una voz que se niega a ser encasillada en los límites convencionales del lenguaje.

Gustavo Barrera Calderón - Creatur - RIL editores

La crítica literaria Jessica Atal escudriñó con detenimiento la obra de Barrera, destacando su habilidad para integrar el material gráfico en sus escritos, creando un collage de imágenes y palabras que desafían las convenciones del género. En obras como «Creatur«, el autor se despoja de su propia identidad para explorar las multiplicidades del ser humano, en un juego de máscaras y metamorfosis que invita al lector a cuestionar la naturaleza misma de la realidad.
Al respecto dijo:

«…incorpora en sus libros una importante cantidad de material gráfico. En general, creaciones propias o detalles de obras de artistas consagrados. Conoce el mundo del arte tan bien como el de la literatura y se permite todo tipo de licencias; hasta su retrato aparece intervenido artísticamente en «Exquisite», así como también en «Creatur» (Ril Editores, 2009), donde el escritor va perdiendo cada vez más protagonismo para dar espacio al ser hombre, al ser mujer en una innumerable gama de personajes, actitudes y movimientos. Si antes lo veíamos pasar desapercibido entre multitudes de espacios públicos, ahora incluso lo observamos usando una máscara en la imagen de la solapa del libro -y también en fotografías que se incorporan en el interior-, suponiendo que es el mismo autor el disfrazado. Pero, ¿Quién es verdaderamente el hombre detrás de la máscara? En la última parte de «Creatur» -titulada «Catálogo»- leemos: “Habían sucedido cambios importantes en el mundo. Un día estaba pensando que con toda la vigilancia que existía, la única manera de no ser detectado era cubrirse completamente el rostro y el cuerpo con telas; el control de las cámaras de seguridad estaba haciendo peligrar las identidades”.

Jessica Atal, estritora y crítica literaria

Pero la búsqueda de Barrera no se limita al ámbito literario; su obra trasciende las fronteras de la palabra escrita para adentrarse en el terreno de lo experimental. A través de propuestas interdisciplinarias que incorporan las artes multimediales, la música y el body art, el poeta desdibuja las fronteras entre las distintas formas de expresión artística, creando un espacio/otro donde lo visual y lo verbal convergen en una performance de significados.

El año 2017 marcó un hito en la trayectoria de Barrera con la publicación de la «Antología Poética de Alfonso Calderón« (Editorial Universitaria), un homenaje póstumo al legado literario de su abuelo, el Premio Nacional de Literatura 1998. Un gesto que refleja su profundo arraigo a sus raíces y su compromiso con la preservación del patrimonio literario chileno.

Pero la vida de Barrera no se detiene en la contemplación del pasado; en el año 2020, el poeta emprendió un nuevo capítulo en la ciudad de Valparaíso, llevando consigo su inagotable pasión por las letras. Su labor como editor en la «Obra Reunida de Gabriela Mistral» y su propia producción poética, como «Un libro que no existe«, son testimonio de su inquebrantable compromiso con la creación y difusión de la literatura chilena.

Gustavo Barrera Calderón continúa desafiando las fronteras del lenguaje y explorando los límites de su propia creatividad. En un mundo donde la realidad se desdibuja, se pixela y las identidades se multiplican, su obra es un reflejo necesario para comprendernos desde otra perspectiva.

Libros de Gustavo Barrera

  • “Exquisite”, Ediciones del Temple, 2001
  • “Adornos en el espacio vacío”, Premio Revista de Libros 2002, El Mercurio.
  • «Dinero, muerte y un rostro sin cejas», 2006
  • “Carácter”, sello Barrera Real, 2007
  • «Primer orificio», sello Barrera Real, 2007
  • “Papeles murales y tapices”, sello Barrera Real, 2007
  • “Mori Mari monogatari”, sello Barrera Real, 2007
  • «Creatur», RIL, 2009
  • “Cuerpo perforado es una casa”, La Calabaza del Diablo, 2011
  • «Inmuebles», Das Kapital, 2015
  • «Un libro que no existe», Provincianos Editores, 2021

La obra de Gustavo Barrera se encuentra en antologías como:

«Poesía chilena para el siglo XXI» (DIBAM, 1997)
«Al Tiro: Panorama de la nueva poesía chilena» (selección para revista VOX, Buenos Aires, 2000)
«Cantares» (LOM, 2004)
«El decir y el vértigo» (México, 2005)
«Doce en punto: poesía chilena reciente (1971-1982)» (Ediciones UNAM, México, 2012).

Traducidos al inglés, sus textos también fueron ublicados en la revista Alba de Londres en 2013 y en la antología «Casagrande, rain of poems» Londres, 2012.

En 2015 fue traducido al danés y publicado en «Colofonía», antología bilingüe que reúne a poetas daneses y chilenos.

El año 2016, «Cuerpo perforado es una casa» fue traducido al inglés por Kathleen Heil y uno de sus capítulos se encuentra publicado en la revista berlinesa SAND, y en la revista norteamericana Two Lines.

Con Fanky, hemos tenido el honor, el placer y la alegría de conocerlo desde hace muchos años, cuando teníamos Editorial Fuga y realizábamos el ciclo de poesía «Los Desconocidos de Siempre», donde abrió los fuegos que se prolongaron por casi 4 años en pleno centro de la capital. Desde entonces, el cariño y la admiración por su obra se mantienen hasta el día de hoy.

Afiche Primera lectura de LDDS

3 poemas inéditos de Gustavo Barrera

La vaca

Una de las pocas veces en que volví a Santiago, un santiaguino
que nunca había visto antes y a quien hablé porque me fue presentado,
cuando oyó decir, en palabras del presentador, que yo era poeta,
emitió un curioso sonido, una especie de bufido o resoplido, o risa
no sabría cómo llamarlo, no sé qué habrá sido.
Su rostro mutó hasta adquirir una expresión
que oscilaba entre el estupor, el fastidio y el asco
y preguntó:

¿Se puede vivir de la poesía?

Yo ya había olvidado que allá suelen hacer ese tipo de preguntas.
No me sorprendió, nací en Santiago y estaba acostumbrado,
pero pensé que preguntas semejantes nacían desde una época
y no desde un lugar donde quedó instalada como cosa natural

Comprendí que no podría librarme jamás de ella,
y mi ciudad natal me orilló, una vez más,
a encontrar, de una buena vez y para siempre,
respuesta a esa pregunta que nunca dejaría de formularse
en cualquier instancia social en la que algún desconocido
me fuese presentado y me hallara, otra vez, desprevenido

Pensé responder alguna ridiculez
o un chiste agrio del tipo:
¡Felicitaciones! Usted acaba de ganar el premio
que le entregaremos de inmediato
por ser la persona número mil
que hace la misma pregunta
y que consiste en…

Pero no respondí

¿Que si se puede vivir de la poesía?

Después di otra vuelta, dos vueltas y media
y creí detectar un problema en la formulación de la pregunta

La poesía no es un medio, es un fin
-pensé-

No es una vaca a la que hay que poner a producir leche

Y después de pensarlo mejor, lamenté esa comparación
que no solo es mala, sino de muy mal gusto

Desde la perspectiva de la vaca, su finalidad no es producir leche

Su único propósito es ser una vaca, la vaca más libre
que le sea posible llegar a ser y, de ser necesario,
y solo si llegasen a darse las condiciones propicias,
alimentar a sus terneros con la leche que brota
desde su bella, enigmática y cuadrúpeda naturaleza

Esmeralda

Podía sentirme triste en una fiesta
donde todos estaban tristes
Podía bailar solo
y caminar por la pasarela con alas
de mariposa y bototos militares
Podía tener miedo en un lugar
donde todos tuvieron miedo
Podía sentirme triste y besar
bailar toda la noche sobre un cubo
y todo eso estaba bien
Los parias del barrio alto
los parias de la clase media
los parias entre los pobres
Todo el tiempo bailando
un salón esmeralda
búsqueda de nada
Vestir de colores con ropas de Bandera
alisarme el pelo y recortarme chasquilla
Todo el tiempo bailando
y besar a un desconocido
amigo de los punkies
entre la noche y la mañana
Aferrado a sus pantalones de cuero
nos volvimos puercoespines
queridos a salvo cubiertos de tachas
en San Diego con Avenida Matta
o en una cama en Urano Pudahuel
Bailar descoordinado y arrítmico
y ser llamado niño la niño
y bailar raro y besar y llorar y bailar
y así es como mi baile fue

Un poeta más

Me gusta ser un poeta más

Para encontrarnos por casualidad
en una demostración gratuita
de camas coreanas de masajes
en algún local perdido por el centro

Para leernos solo entre nosotros
una y mil veces, primero molestos,
luego acostumbrados y al fin contentos

Para prestarnos ropa cuando uno tiene frío

Para reencontrarnos muchos años después
y pensar pucha que estamos viejos
y luego decirlo

Para dudar si decir o no decir
que nos amamos cuando fuimos
jóvenes promesas de la poesía
y nos seguimos amando como
si no existiera el tiempo
sin haber cumplido promesa alguna
y libres de dar disculpas
porque fueron otros quienes
prometieron en nuestros nombres

Para no llegar
a la lectura donde nos invitaron
y quedarnos tomando en un bar de la esquina
porque la conversación está tan buena

Me gusta ser una poeta más
y no una poeta menos
y cambiar de yo masculino a yo femenino
cuando me plazca y sin dar explicaciones
porque a nadie nada debo

Para prestarnos plata cuando se hizo muy tarde
y tenemos que tomar el colectivo a
San Bernardo, Playa Ancha o La Cantera
y no tenemos niuno
después de gastar lo poco y
nada que tenemos

Me gusta ser un poeta más

Para recordarnos unos a otros
los poemas de poetas de otros tiempos
que en sus tiempos fueron nada más
ni nada menos que un poeta más

Para encontrarles toda la razón
a otros poetas cuando
nos cuentan que otra vez se los cagaron
con el premio, la beca, el fondo concursable
y decir: “qué injusticia más grande,
si en este país es tanta la corrupción
que ya no se salva ni la poesía”

Para encontrarnos todos
en nuestros respectivos velorios

Llorando como nadie los que quedaron

Felices como nadie los que se fueron

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Periodista y escritora. Estudió filosofía en la USACH y en la PUCV, también Períto criminalístico en la UTEM. Es diplomada en periodismo narrativo en la UAH. Como escritora ha sido becaria de la Fundación Pablo Neruda en Valparaíso y Santiago, y obtuvo la Beca de Creación literaria del CNCA en 2008 por su libro MORADAS. En 2011 publicó el libro CHILE que fue nominado al premio de la crítica de la UDP en 2012. Poemas suyos han sido publicados en antologías en Chile, México, Perú, Colombia, Argentina y Polonia. Ha trabajado como periodista y jefa de redacción en El Ciudadano, MundoTKM, ElNueve.com (Arg) y como Editora general de Terra Chile. También ha escrito para ArenaPublica.com (MX), TN (Arg). Fue panelista del programa VIGILANTES de La Red TV y del programa Combinación Clave de Radio La Clave. También trabajó como locutora y productora en Radio Divine, Radio Ritoque y Radio Odisea.

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